Cesar Campos

  • Jorge y el Perú
    César Campos R.
    Vi por última vez a Jorge Santistevan de Noriega el jueves 22 de marzo. Fui a su encuentro urgido por un trabajo que me había encomendado una firma internacional especializada en focus grupales e individuales con líderes de opinión. En éste último rubro Jorge destacaba por el importante papel que cumplió al servicio del país desde la alta función de primer defensor del Pueblo.

    Resultó algo difícil persuadirlo para que me concediera la entrevista, al no dejarme entender sobre los fines que perseguía la misma y su carácter confidencial. “Esto no se publicará, Jorge – le argumenté por la vía telefónica, abusando de los años de amistad y cordialidad que nos unía, y que  se alimentaba cada martes en un célebre almuerzo limeño –, tus opiniones servirán para cruzarlas con las de otras personalidades y establecer una media de cómo ven la coyuntura nacional”.

  • Por César Campos R.
    No deja de llamar mi atención la escasa cobertura y poco rebote mediático de la primera cumbre virtual que protagonizaron los presidentes de México, Chile, Colombia y Perú (integrantes de la llamada “Alianza del Pacífico”) casi a inicios de la semana pasada, a través de la cual ratificaron sus compromisos de  promover un mayor acercamiento económico y comercial de estos países, a materializarse en un tratado firme. Se tiene previsto sumar la participación de Costa Rica y Panamá.

    Como lo indicó el mandatario colombiano Juan Manuel Santos, las naciones mencionadas representan cerca de 206 millones de consumidores, tiene un Producto Bruto Interno (PBI) conjunto de cerca de 1,7 billones de dólares, el 35% del PBI de toda América Latina, y realizan más del 55% de las exportaciones de la región.

  • El perdón de Correa
    César Campos R.
    Tiene diversas aristas la solicitud del presidente de Ecuador, Rafael Correa, para que la Corte Nacional de Justicia de su país anule la sentencia mediante la cual convalidó las condenas impuestas a los tres dueños y el ex editor de opinión del diario El Universo, por supuestamente haberlo injuriado. La reacción masiva se ocupa mucho del bosque sin ver los árboles del acontecimiento.

    Lo primero por observarse es que este célebre perdón forma parte de un circuito perfectamente diseñado por Correa desde el inicio de la demanda a sus detractores mediáticos. El mandatario jamás quiso perpetuar el atropello a la libertad de opinión y, por el contrario, sólo buscó ganar la puja contra los hermanos Carlos, César y Nicolás Pérez, así como a Emilio Palacio. Lo demuestra el simple hecho que en el interregno de este no tan largo proceso, Correa exigió varias veces a ellos retractarse de la pretendida infamia para culminar el mismo.

  • No puede con Humala
    César Campos R.
    A través del Twitter, el apreciado colega Luis Jaime Cisneros H. pregunta si no he sobredimensionado el rol de la izquierda en los intentos que hubo hace dos semanas de traerse abajo  al primer ministro Óscar Valdés desde el núcleo del mismo gobierno, a propósito de mi artículo publicado ayer en EXPRESO. (“El fracaso de la zurda sorda”).

    Leo la interrogante como una duda no sólo respecto al papel de dicho sector político (todavía con múltiples expresiones) en la intriga anti Valdés, sino también a su volumen como para motivar semejante empresa.

    Vía un “retwitt”, le recuerdo a Luis Jaime –nos conocimos en los patios de la Universidad Católica– que jamás he sido ni me he considerado anticomunista o antiizquierda. Puedo ampliar ahora que incluso quienes conformábamos el minúsculo comando universitario aprista nos reclamábamos de “izquierda democrática” y llevábamos el debate con los marxistas-leninistas asumiendo ser mejores intérpretes del autor de El Capital.

  • Por César Campos R.
    No fue vana la preocupación que manifestamos hace siete días en esta misma página relacionada a la estabilidad dentro del gobierno del presidente del Consejo de Ministros, Óscar Valdés, y a la ofensiva que éste venía recibiendo de súbitos y numerosos adversarios mediáticos, principalmente de quienes formaban parte o habían sido rostros visibles del oficialismo. Pedimos por ello que el presidente de la República, Ollanta Humala, saliera a la palestra a darle su apoyo al ministro o anunciara de una vez por todas que estaba pensando en un relevo (“Cayó Artemio, ¿caerá Valdés?”, EXPRESO, domingo 19 de febrero).

  • Liderazgos oficialistas
    César Campos R.
    La moción de censura que enfrentará el presidente del Congreso Daniel Abugattás por haber creado el programa “Gestores para el Desarrollo” –un sancochado burocrático con prerrogativas de otras esferas públicas–  supera  el tradicional cruce de lanzas entre la oposición y el oficialismo a nivel del Parlamento peruano. Expresa más bien el hartazgo de un buen número de legisladores para con quien maneja ese órgano del Estado a los ritmos desiguales de su humor pero creyendo que descubre día a día una piedra filosofal destinada a enriquecer la imagen del mismo.

    Abugattás es uno de los típicos líderes políticos que la decadencia de los partidos ha eyectado a las primeras planas. Cubre con su plausible formación profesional y experiencia empresarial el terrible vacío de su desentendimiento de los graves problemas del país hasta que cumplió el medio siglo de vida.  Encima lo hizo a través de las huestes enconadas y radicales del Partido Nacionalista de la primera hora, las que pretendían estatizar, distribuir pobreza, cerrarle las puertas a la inversión.

  • Réquiem para la PUCP
    César Campos R.
    Manifesté hace pocos meses mi distancia con los líos entre las autoridades de la Pontificia Universidad Católica y el arzobispado de Lima, tema que jamás abordé en esta columna porque fui estudiante de esa casa y me pareció imprudente meter leña al fuego como otros ex alumnos. Por supuesto, se trató de  una abstención que me vi obligado a romper por la extrañeza de no ser convocado –a la par que  otros respetables colegas cuyo único signo es su repulsa al cardenal Juan Luis Cipriani– a un “desayuno de trabajo con la prensa peruana” por quienes muchas décadas antes, en diferentes circunstancias, tuve una relación bastante más que cordial, respetuosa y probadamente comprometida en los mismos ideales.

    Es el caso del rector de la PUCP, Marcial Rubio Correa, mi profesor de los cursos de Introducción al Derecho y Derecho Constitucional, atento siempre a los vaivenes de las pugnas políticas juveniles  que me elevó a ser uno de los integrantes del tercio estudiantil de la facultad de  Derecho junto a José Ugaz, Humberto Jara y María del Carmen Tovar, bajo el decanato de Fernando de Trazegnies.

  • La gota Challapalca
    César Campos R.
    La fuga de 17 internos –considerados de alta peligrosidad– del penal de Challapalca, Puno, colma de piedras el zapato del gobierno en lo que a política penitenciaria se refiere, borra del imaginario popular el éxito de la captura de “Artemio” y coloca nuevamente el tema de la inseguridad ciudadana en la cima de las prioridades públicas.

    En efecto, nada hay más cuestionable hasta la fecha en las tareas del Poder Ejecutivo que el desempeño del Instituto Nacional Penitenciario (Inpe), ente encargado de la administración de los centros de reclusión o de “readaptación social” como eufemísticamente se le llamó desde los años del gobierno militar 1968-1980, a despecho de su proceso evolutivo hacia verdaderas universidades del delito.

    El Inpe ha ocupado las primeras planas de los diarios durante los últimos seis meses por otras fugas, requisas que confirman la coladera de drogas, celulares y un largo etcétera; también por los extraños privilegios de los que goza Antauro Humala, rubia incluida.

  • Por César Campos R.
    Los padres de Florindo Eleuterio Flores Hala, (a) “Camarada Artemio”, Juan y Hermenegilda –residentes en Majes, Arequipa– lo dan por muerto hace mucho tiempo, desde que partió en 1979 a prestar su servicio militar obligatorio en la División de Tanques de la base de Locumba, Tacna (localidad donde 20 años después se levantarían los hermanos Ollanta y Antauro Humala al final del régimen de Alberto Fujimori). No quieren hablar ni saber nada de él. Tampoco una de sus hermanas, Juana, quien reside en un distrito de Camaná.

    “Artemio” –capturado a inicios de la semana que culminó ayer en el caserío de Cashiyacu, a orillas del río Huallaga– ya no cuenta entonces con el afecto de su familia matriz. Sólo le quedaba el de su pareja sentimental, Yudi Yanet Vega Poma, (a) “Camarada Yuli”, una joven sindicada como integrante del Comité Regional de Sendero Luminoso en el Huallaga con quien tuvo un hijo el año pasado. Sin embargo, “Yuli” fue capturada ayer porque tiene una orden de detención dispuesta por el Primer Juzgado Penal de Huánuco. Será trasladada a esa jurisdicción.

  • Estabilidad para Valdés
    César Campos R.
    El presidente del Consejo de Ministros Óscar Valdés salió ayer al frente de las diversas manifestaciones contra su persona que se lanzan desde el Colectivo Ciudadanos por el Cambio –promovido por su antecesor, Salomón Lerner Ghitis–, la izquierda humalista decepcionada, hasta los voceros calificados del oficialismo como la primera vicepresidenta de la República Marisol Espinoza.

    Lacónicamente ha señalado que respeta todas las opiniones sobre su actuación pública pero deplora que hayan tergiversado sus palabras en torno a los testimonios ante la Comisión de la Verdad. También negó estar distanciado de la pareja presidencial o que haya una crisis de Gabinete en ciernes detonante de su renuncia.